Cata Bodega Riglos por su Enólogo, “Pulqui” Rodríguez Villa

DSCN3388“No hay un elemento independiente que sea la llave de la cálidad, no es el suelo, no es el clima, no es la planta, no es el hombre. Osea, es la conjunción de todos esos factores para tratar de producir algo bueno”, sintetizó sobre la discusión que trata acerca de que es lo más determinante a la hora de crear el mejor vino, el Enólogo de Bodega Riglos, Juan Carlos “Pulqui” Rodríguez Villa, en la degustación organizada por Ozono Drinks.

Responsable de los vinos de Bodega Riglos. Es uno de los enólogos más prestigiosos de Argentina. Egresado de la Universidad Don Bosco, es autor de libros, profesor universitario y ha pasado por grandes bodegas del país.

Finca Las Divas, ubicada en Tupungato, Alto Valle de Uco a más de 1200 m.s.n.m. brinda uvas de altísima categoría dando así vida a los vinos de Riglos. Los mejores clones de Malbec y Cabernet Sauvignon viven en el suelo dual, donde cuentan con 2 tipos de terreno en un espacio reducido: una parte de arcilla y otra de innumerables piedras, lo que permite realizar diferentes combinaciones con increíbles resultados.

El CEO de la bodega, Rafael Calderon, explicó que “la finca se llama, Finca las Divas, porque, las divas son las plantas de como las cuidamos. Este es un proyecto que viene de finca, con la gestación del viñedo, que esta en Tupungato, Gualtallary. Nosotros estamos en la parte sur, ahí tenemos 70 héctareas de las cuales 38 están plantadas con variedades de Bourdeaux, Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, un poquito de Petit Verdot y Sauvignon Blanc. De las cuales, la mitad se vende la uva para altos vecinos de la zona y el resto lo vinificamos nosotros. Estamos haciendo masomenos 100.000 botellas, las cuales, el 30% lo vendemos en Argentina, y el resto lo exportamos, básicamente a EEUU, Inglaterra, Dinamarca, Canadá, Brasil, un poco en Italia y Colombia”.

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A su vez, Pulqui Rodríguez aclaró: “Decimos que venimos de la finca en adelante, porque generalmente en Mendoza, las bodegas y sobre todo las grandes, en la medida que iban apareciendo nuevas regiones, compraban tierras y hacían las viñas. En nuestro caso no, compramos la viña y nunca hemos tenido bodega, por eso tratamos de buscar la mejor posible para elaborar el vino y que le podamos hacer todo el seguimiento. Es decir, es como si fuera nuestra la bodega donde elaboramos, pero no da el volumen rentable como para tener una propia, ya que estamos hablando de 100.000 botellas al año, osea, 70000 litros. Asimismo, hay muchas bodegas de primera línea, con la última tecnología, que tienen un sobrante de capacidad, entonces en ese aspecto, contratamos lo mejor, las mejores instalaciones, las mejores salas de barrica. Entonces, nosotros les llevamos la uva, luego les llevamos las barricas y finalmente las botellas y los corchos”. Y agregó, que “la botella terminada, va a un frigorífico, que también en Mendoza, hay capacidad ociosa por la bajada en la producción de fruta. Por ese motivo, hay muchas bodegas que han tomado esta medida, entonces en un mismo frigorífico, estamos diez u once bodegas, que lo bueno, es que a la vez, el mismo recinto tiene líneas de fraccionamiento, entonces la botella nunca vuelve a la bodega, ya de ahí lo que es necesario, se viste y sale, cumpliendo su estadía de tiempo en botella”.

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Trás la introducción, comenzó la degustación con el Sauvignon Blanc de la línea Quinto, con tonalidades verde claro, una naríz fresca de fruta blanca y en boca, buena acidez, fruta fresca y fácil de tomar.

Pulqui comentó: “En 2011 fue el primer Sauvignon Blanc, y lo hacemos en otra bodega distinta a la que hacemos los tintos. Lo que lo destaca es que tiene distintos momentos de cosecha. Se empieza a cosechar a fines de enero, porque hasta ese momento los climas, más allá de las fluctuaciones anuales, son bastante parecidas, a partir de fines de enero se empieza a pudrir el asunto, pero hasta esa época todos los años tenemos una primer cosecha que es el 27, 28 o el 29 de enero. Y después vienen cosechas porteriores, que tenemos hasta cuatro, en distintos momentos con una lapso de una semana masomenos”.

Además, describió sobre lo que le aporta cada cosecha al vino, “la primer cosecha es el verde, es el cítrico, hay más acidez que alcohol a producir, un Ph bajísimo, en la segunda ya se empieza a equilibrar un poco con otros tipos de aromas, son verdes pero de la ruda, del pomelo, en la tercera empezamos a darle cuerpo y la cuarta es la que finalmente le da un alcohol respetable, 11 u 12. Eso se hace por degustación de granos. No es que se elaboren cuatro vinos, sino que el mosto de cada cosecha se va guardando en el tanque con mucho frio hasta completar el volumen total que se va a elaborar, que son 10.000 litros, y ahí se larga la fermentación, en este único caso, con levaduras seleccionadas, dura unos 20-25 días a bajas temperaturas, a 16-17 grados. Lo que queremos ofrecer es frescura, buena acidez y todos los aromas característicos, es el estilo que crearon los chilenos, los neozelandeses, del Sauvignon Blanc aromático, con aromas muy finos, como retama, pomelo y arveja”.

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Luego, le siguió el Riglos Gran Malbec 2013, bordo con tonalidades violáceas, naríz con fruta fresca, cereza, algo especiado y una boca joven, alcohólica, algo tánica, bastante madera y algunas notas herbáceas.

“El 2013 fue una cosecha muy buena para nosotros. Este vino proviene de una parcela entera. Todos los Riglos son de cosechas relativamente tardías, ya que buscamos concentración, son vinos que siempre están por los 15 grados de alcohol, una acidez baja, por eso necesitamos el agregado de ácido tartárico. Las uvas son encubadas en tanques de acero, y la fermentación y maceración en piletas de cemento. Todo el proceso dura de 35 a 40 días a temperaturas relativamente altas y después el descube en barricas de 2° y 3° uso, de ahí son dos inviernos masomenos, para pensar en la botella”, describió su creador.

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La degustación continuo con el Gran Cabernet Franc 2013 de color bordo con tonos violaceos, naríz con fruta madura, herbácea con algo de pirazina y una boca fresca pero potente, notas a pimiento rojo, especiado, equilibrado y elegante.

“De tener 2 hectáreas pasamos a 8. Es un vino muy particular, tiene sabores herbáceos. Tiene madera de 2° y 3° uso. En 2007 lo usábamos para el blend, pero en el 2013 con la cálidad que estaba dando decidimos hacer el Gran Cabernet Franc”, contó Pulqui.

Asimismo, sobre el Gran Cabernet Sauvignon 2012, especifico: “El Cabernet es de la cosecha más tardía, desde Abril y hay años que se cosecha en Mayo también. En este hay dos selecciones, un clon N°169 Francés y un clon N°5 de Rauscedo, de un vivero italiano. Acá encuentro, también lo herbáceo, pero otro tipo, no tan gastronómico, como la del Franc, con 2 años de barrica nueva y 2 años de botella. Tiene madera nueva, porque el clon 169 es muy agresivo en taninos, recién elaborado es intomable, pero lo enfrentamos a barrica muy tánica como es la francesa, y ahí se hacen amigos, mientras que otra parte precipita, en cambio, cuando lo poniamos en madera usada, los taninos agresivos se mantenían. El vino es gordo sin se agresivo”.

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Finalizados los varietales, comenzó la vertical del Gran Corte, el primero fue el 2006, 70% Malbec, 25% Cabernet Franc y 25% Caberntet Sauvignon. De color bordo con toques rosados, en naríz una fruta madura con algo herbáceo y una boca frutada con muy buena acidez, fresca y redonda. “Primer vino comercialmente elaborado de la bodega con plantas de tres años. Para esta época, a este le sobra madera, pero estamos hablando de un vino que hice hace 10 años, con 18 meses en barrica”, reconoció Rodríguez.

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En cambio, el Gran Corte 2008 es 50% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 10% Cabernet Franc. De color rojo con tonalidades bordo, naríz más herbácea y de fruta madura, y una boca golosa, de fruta en compota, sabroso. “Acá aparece más la fruta fresca, menos madera. Lo que pasa es que en el 2005 todavía estábamos con la influencia australiana en el uso de madera. Notas a damasco, durazno, todos maduros. 22 meses en barrica, con un dulce de leche al final de boca”, señaló su hacedor.

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El Gran Corte 2010, con un color rojo con toques bordo, una naríz potente con algo de fruta madura y una boca más herbácea, más tánica, con notas a fruta madura. “Este es más fresco pero más largo, tiene 50% Malbec, 50% Cabernet Sauvignon. Este es el corte que más cabernet ha tenido y se siente. Te deja más limpia la boca, tiene notas a caramelos de leche. El ideal es que lo láctico este presente en los vinos viejos”, subrayó Pulqui Rodríguez.

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Y finalmente, en el Gran Corte 2012 se puede apreciar su juventud, ya que presenta un bordo con tonos violáceos, naríz herbácea y fruta fresca, en boca, más tánico, frutal, con potencial de guarda.”Este tiene 60% Malbec, 30% Cabernet Sauvignon y 10% Cabernet Franc. Es un niño todavía, comparado con las otras añadas. Los porcentajes varían según si están cálidad Gran Corte o no. Se ponen todos los vinos arriba de la mesa, y el primer vino que se hace es el Gran Corte, después los gran varietales y lo que queda, hacemos el Quinto Malbec”, aclaró el enólogo.

El nombre Riglos viene de un pueblo de La Pampa, José Riglos, donde la familia Wertheim arrancó en la Argentina hace 100 años. La finca posee 72 hectáreas de las cuales se encuentran 38 hectáreas plantadas. Las variedades plantadas fueron determinadas con el asesoramiento de Paul Hobbs realizándose una selección de clones estudiados de las mejores bodegas de Argentina para las variedades Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah y Sauvignon Blanc.

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En cuanto al terroir, Pulqui Rodriguez detalló que “son suelos del cuaternario, con mucho material de arrastre caracterizado por una mezcla de piedra y arena. Nosotros dentro de la finca tenemos dos suelos perfectamente distintos y todos sus grises entremedio. Pero tenemos un suelo de piedra pura, que es uno de los cuarteles del Cabernet Sauvignon y tenemos otro suelo de mucha arena que es el del Cabernet Franc. En el medio está el Malbec, y bueno estamos llenos de calicatas e investigando ese aspecto”.

Además, explicó: “De todas maneras, más allá de los suelos que no los podemos cambiar, lo que tratamos de hacer con esas calicatas es adaptar la parte aérea a lo que le va a dar o pedir el suelo. Lo que sí podemos manejar un poquito es la canopia, planta por planta, de ahí lo de Divas, y entonces es lo que se trabaja, sabiendo lo que hay debajo, si hay mucha piedra tratar de que haya poca hoja porque la hoja evapora y la planta se seca, cuando hay más arena, que retiene más la humedad, le podemos dar más superficie follear”.

El sistema de conducción utilizado en la finca es el espaldero alto, con 3 alambres fijos y un par de alambres móviles que permiten en posicionamiento de los brotes. Adicionalmente se utiliza un sistema de riego por goteo, por medio de agua subterránea de gran calidad, proveniente de un pozo de 190 metro de profundidad. La distancia entre viñas es de 2,50 metros.

Para más información http://www.bodegariglos.com

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